El perito médico en sala tiene entre 15 y 45 minutos para sostener o destruir meses de trabajo. He visto informes técnicamente impecables que se desmoronaron en la ratificación pericial en juicio porque el profesional que los firmaba cometió errores que cualquier letrado mínimamente preparado sabe explotar. Y he visto informes mediocres que salieron adelante porque el perito supo defenderlos con aplomo y rigor.
El artículo 348 de la LEC lo dice con una claridad que debería inquietar a cualquier perito: el tribunal valorará los dictámenes periciales según las reglas de la sana crítica. Eso significa que tu informe no vincula al juez. Lo que le convence —o no— es el conjunto: documento más actuación en sala. La STS de 3 de abril de 2024 lo recuerda al señalar que la prueba pericial, conforme al artículo 335.1 LEC, tiene su justificación en la necesidad de aportar al tribunal conocimientos científicos, artísticos, técnicos o prácticos que faciliten la valoración de los hechos. Si no eres capaz de transmitir esos conocimientos de forma comprensible y creíble, tu informe es papel mojado.
Estos son los 12 errores que más he visto cometer. Algunos parecen obvios. Ninguno es infrecuente.
1. No haber explorado al paciente
Este es el error que más he visto explotar en sala en 20 años. El letrado contrario pregunta: "Doctor, ¿examinó usted personalmente al paciente?". Si la respuesta es no, todo lo que viene después suena a opinión de despacho. Un informe pericial basado exclusivamente en documentación clínica puede tener valor —la SAP Valencia de 12 de febrero de 2018 (rec. 714/2017) reconoció que incluso un informe no ratificado conserva valor como prueba documental—, pero la credibilidad del perito médico en sala se desploma cuando admite que nunca vio al lesionado.
He presenciado casos en los que un paciente de 42 años con hernia discal L5-S1 tras alcance posterior presentaba una exploración neurológica completamente normal, dato que solo se obtiene con las manos sobre el paciente. Ningún informe de resonancia sustituye eso.
2. Contradecirse entre el informe escrito y la declaración oral
El abogado contrario llega a sala con tu informe subrayado. Si en el dictamen escribiste que la consolidación se produjo a los 180 días y en sala dices que "podría haber sido algo menos", acabas de regalarle el argumento. La ratificación pericial en juicio exige coherencia milimétrica entre lo escrito y lo dicho. Si has cambiado de opinión tras revisar nueva documentación, dilo con claridad y explica por qué. Lo que no puedes hacer es improvisar matices que no están en el informe.
3. No explicar la metodología
Cuando un perito dice "en mi experiencia" sin explicar qué criterios diagnósticos aplicó, qué escalas utilizó o qué bibliografía sustenta su conclusión, el juez no tiene herramientas para valorar el dictamen. El artículo 335 LEC exige objetividad e imparcialidad, y la objetividad se demuestra con método, no con apelaciones a la autoridad personal.
He visto peritos incapaces de explicar cómo calcularon los días de perjuicio personal o por qué asignaron determinados puntos de secuela. Si no puedes desgranar tu propio razonamiento paso a paso, el tribunal asumirá que no lo hubo.
4. Perder la compostura ante el contrainterrogatorio
El letrado contrario no es tu enemigo; es alguien que hace su trabajo. Cuando un perito se irrita, levanta la voz o responde con sarcasmo, el juez deja de escuchar el contenido y empieza a evaluar la actitud. He visto a un traumatólogo con 30 años de ejercicio perder los nervios porque el abogado insistía en una pregunta sobre causalidad. El magistrado anotó algo en ese momento. La sentencia, semanas después, descartó su informe citando "falta de rigor en la exposición oral".
La serenidad no es un rasgo de carácter; es una técnica que se prepara.
5. Responder más de lo que te preguntan
Error clásico del perito que quiere demostrar cuánto sabe. Te preguntan si la cervicalgia es compatible con el mecanismo lesional y tú te lanzas a explicar la biomecánica del latigazo cervical, la degeneración discal previa y las estadísticas de falsos positivos en resonancia. Cada palabra de más es un flanco que el abogado contrario puede atacar. Responde a lo que te preguntan. Si quieres ampliar, espera a que tu letrado te dé la oportunidad en su turno.
6. Desconocer la pericial contraria
La preparación de la ratificación incluye, necesariamente, analizar las periciales y contrapericiales contrarias. Si el perito de la otra parte ha establecido un periodo de curación de 90 días y tú has puesto 240, más vale que tengas preparada una explicación detallada de la discrepancia. Llegar a sala sin haber leído el informe contrario es como presentarse a un examen sin conocer el temario.
7. No reunirse previamente con el abogado
No se trata de pactar respuestas. Se trata de que el letrado que te propuso sepa qué preguntas hacerte para que puedas desarrollar los puntos fuertes de tu informe, y de que tú sepas por dónde va a atacar la parte contraria. He visto peritos que conocieron al abogado de su parte cinco minutos antes de entrar en sala. El resultado fue un interrogatorio descoordinado en el que las preguntas no permitían lucir las fortalezas del dictamen.
La STS 105/2023, de 16 de febrero (rec. 1218/2021), reconoce que el derecho a la prueba se extiende a garantizar su práctica conforme a las reglas de producción previstas en la ley procesal, incluyendo el derecho de la parte proponente a que el perito comparezca al acto del juicio a ratificar sus conclusiones y a responder a las aclaraciones pertinentes. Ese derecho se ejerce mal si perito y abogado no se han preparado juntos.
8. Usar jerga incomprensible para el tribunal
Un juez de primera instancia no tiene por qué saber qué es una discopatía protrusiva ni distinguir entre una radiculopatía S1 y una S2. Tu trabajo como perito médico en sala es traducir. Si después de tu intervención el magistrado necesita un diccionario médico para entender tus conclusiones, has fracasado. Los mejores peritos que he conocido son capaces de explicar una biomecánica lesional con un bolígrafo y una servilleta.
9. Emitir juicios jurídicos
El perito opina sobre hechos médicos. Cuando empiezas a decir que "claramente existe negligencia" o que "el conductor es responsable", estás invadiendo la función del tribunal. Tu trabajo es establecer si hay nexo causal, cuantificar el daño y describir las secuelas. La calificación jurídica es del juez. He visto magistrados interrumpir a peritos para recordarles esto, y la interrupción nunca beneficia al que la provoca.
10. No conocer el baremo que aplicas
Si valoras lesiones por accidente de tráfico y no dominas la Ley 35/2015, tienes un problema. Si te preguntan por qué has asignado 3 puntos a una secuela concreta y no sabes explicar el rango que contempla la tabla correspondiente, tu cuantificación pierde toda credibilidad. El baremo no es un anexo decorativo; es la herramienta central de tu trabajo y debes poder citar capítulos, tablas y criterios de asignación con soltura.
11. Afirmar sin poder demostrar el nexo causal
Establecer la relación de causalidad entre un hecho y una lesión es probablemente la tarea más delicada del perito. No basta con decir que la lesión "es compatible" con el mecanismo; hay que explicar por qué es probable, descartar causas alternativas y, si existe estado previo, cuantificar la contribución del traumatismo frente a la patología degenerativa preexistente.
Los errores más frecuentes al reclamar una negligencia médica incluyen precisamente no demostrar correctamente el nexo causal y la falta de un informe pericial sólido. Eso no es un problema solo del abogado; es un fracaso compartido con el perito que firmó el dictamen.
12. Elegir peritos sin experiencia judicial
Este último punto va dirigido tanto a peritos como a los letrados que los proponen. Un excelente clínico no es necesariamente un buen perito. La ratificación pericial en juicio requiere habilidades específicas: capacidad de síntesis, control emocional, conocimiento procesal básico y experiencia en contradictorio. El artículo 337.2 LEC prevé que las partes manifiesten si desean que los peritos comparezcan para exponer, explicar o responder a preguntas, objeciones o propuestas de rectificación. Eso no es una formalidad; es un campo de batalla dialéctico para el que hay que estar entrenado.
He visto catedráticos brillantes hundirse en sala porque nunca habían sido sometidos a un contrainterrogatorio agresivo. Y he visto médicos jóvenes con buena preparación forense salir airosos de situaciones complicadas.
Cómo se prepara una ratificación que funcione
La preparación tiene tres fases que no admiten atajos:
- Revisión exhaustiva del caso. Relee tu propio informe como si fueras el abogado contrario. Busca las debilidades antes de que las encuentre otro. Revisa toda la documentación clínica, incluida la que llegó después de emitir el dictamen.
- Análisis de la pericial contraria. Identifica las discrepancias punto por punto. Prepara una explicación técnica para cada una. Si en algún punto el perito contrario tiene razón, reconócelo internamente y prepara cómo gestionarlo en sala sin que destruya el resto de tu informe.
- Reunión con el letrado. Repasa el orden de las preguntas, anticipa las del contrario, ensaya las respuestas más comprometidas. No se trata de memorizar un guion; se trata de que nada te pille por sorpresa.
La STS de 28 de noviembre de 2024 reitera que los informes periciales pueden ser sometidos a ratificación y contradicción en sede judicial. Ese sometimiento es tu oportunidad de dar vida al informe o de enterrarlo. Depende exclusivamente de tu preparación.
Lo que el tribunal realmente evalúa
Después de dos décadas asistiendo a ratificaciones propias y ajenas, tengo claro que el juez evalúa tres cosas por encima de todo: coherencia entre lo escrito y lo dicho, capacidad de explicar el razonamiento técnico en lenguaje accesible, y actitud serena ante la presión. Todo lo demás —títulos, publicaciones, años de ejercicio— es contexto. Útil, pero secundario.
Un perito que domina esos tres elementos puede defender un informe discutible. Un perito que falla en cualquiera de ellos puede hundir un informe sólido.
Si necesitas un equipo que prepare ratificaciones con este nivel de rigor, en Atención Pericial trabajan como me gusta ver trabajar a los peritos: con método, con preparación y sin improvisar en sala.